La isla para hacer dedo y pagar con tiempo

Aquí en Brasil a hacer dedo se le dice carona. La carona ya casi está extinta del planeta tierra, excepto por este pedacito de tierra en el que vivo. Por pedacito no me refiero sarcásticamente al monstruo de país que es Brasil, ni tampoco a la isla misma de Florianópolis, que es bastante grande y tan diversa que cada barrio tiene cultura e identidad propia. Por pedacito me refiero al sur de la “Isla de la magia”, sí, porque yo vivo al sur, en un espacio de resistencia ante la corrupción y el saqueo de las élites a nivel global. 

Déjenme contarles un poco como funciona esto de la carona. Aquí, cuando haces dedo, aparte de los hombres “desinteresados” que siempre están dispuestos a llevarte, se detienen mujeres con hijos, familias, motos y combies. Siempre se conversa un poco e inevitablemente en la mayoría de los casos, te los vuelves a encontrar en algún lugar, ya sea la playa, en un mercado o en el bar de la esquina, porque claro, es una isla. Pero la carona no funciona así como así, tiene sus normas y sus gustos. Por ejemplo, para pedir carona siempre debes sonreír y nunca maldecir, si tiras mala onda no te llevan. Esa energía juro por dios que bloquea todo. Hay que tener actitud positiva y esperanza. No es recomendable pedir carona en la noche, por razones obvias. A los hombres les cuesta un poco más, a no ser sean salvavidas o muestren un cartel donde esté escrito el nombre de la facultad en la que estudian.

La carona no funciona en toda la isla ni en todas las direcciones. Si la tomas saliendo desde el sur o el este de la isla, lo más probable es que te lleve la misma gente que vive en el sur o el este, pero si la tomas volviendo, seguramente nadie te va a llevar porque no saben de dónde vienes y tú tampoco sabes la procedencia del conductor. No es que en el sureste de la isla no hayan delincuentes, la mierda acontece en todos lados, pero sí existe una manera generalizada de ser, de plantearse ante la vida, de seguir creyendo en el otro.

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Otro ejemplo de resistencia es el Banco de Tiempo, una comunidad de Facebook que nació en otro estado más al norte y fue traída para acá, en donde las personas inscriben sus talentos y se intercambian las horas. Por ejemplo, yo ofrezco clases de español e inglés y a cambio puedo recibir asesorías de marketing, tortas de cumpleaños, masajes, lámparas hechas de papel de revista reciclados, una instalación de ventana, sesiones psicológicas, masajes, clases de canto, entre un sinfín de cosas.

Por ejemplo, yo estoy haciendo un trueque directo con João, un chico que

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estudia en la Universidad Federal de Santa Catarina. Él vive cerca de mí. A las 8 de la mañana llego a su casa, le doy una clase de español en su cocina, y a las 9 salimos al patio y comenzamos mi entrenamiento en taekwondo y box. Cuando esté más caluroso, vamos a ir a entrenar a la playa, que queda a 5 minutos caminando. Y si consigo fortalecerme lo suficiente, voy a continuar con clases de surf.  Su Elen es otra chica que viene a mi casa para que le enseñe inglés (sí, así es su nombre). A cambio ella no me da nada (hace limpiezas faciales y soy alérgica a todo), pero cada vez que terminamos la hora, ella declara mis horas ganadas en el formulario online, entonces yo acumulo tiempo que estoy pensando en gastar en algún médico osteópata que me vea la columna o tal vez en una hidratación de cabello con aceites orgánicos.

La gente que vive aquí tiene la inquietud de mejorar. La mayoría que no es natural de la isla ha llegado en alguna situación de crisis y ha ganado paz y salud. De esos algunos se van y otros nos quedamos. Por ahí un amigo de me decía que el sur de la isla es un portal de sanación y lo creo totalmente. Es por eso que aquí aún funciona el Banco de Tiempo y la carona. Muchas veces cuando voy de carona y vamos conversando dentro del auto, ellos me preguntan por qué me vine a Brasil, yo les respondo que no me vine a Brasil, que me vine al sur de una isla que queda en el sur.

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Teresita Giacaman es periodista de profesión, MA en literatura y actualmente trabaja con la enseñanza de inglés y español como segundas lenguas, traductor a e intérprete para diversas compañías. Es chilena, pero se radicó en Brasil hace 2 años, donde aparte de enseñar, se dedica activamente a hospedar viajeros a través de la plataforma Airbnb. Puedes encontrarla en facebook@profeteresita.

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